Muriel de Zapardiel : cuando el patrimonio se nos cae

Muriel de Zapardiel: cuando el patrimonio se nos cae… es que ya llevaba tiempo avisando

El 12 de enero de 2026, el derrumbe del ábside de la iglesia mudéjar de Muriel de Zapardiel no solo ha dejado una herida material en uno de los templos más singulares de nuestra provincia; ha vuelto a colocarnos frente a una verdad incómoda: el patrimonio no se rompe “de golpe”. Antes de la caída hay señales, hay procesos lentos (humedades, fisuras, pérdida de fábrica, falta de mantenimiento) y, demasiado a menudo, hay silencios.
En las últimas horas, distintos medios han recogido testimonios que apuntan precisamente a eso: a indicios visibles con anterioridad, a inspecciones que no parecieron activar decisiones, a la perplejidad de un pueblo que ve cómo su principal seña de identidad se desploma sin aviso oficial.
Desde la Asociación por el Patrimonio de la provincia de Valladolid queremos afirmar algo con claridad: esto no puede quedar en el ciclo habitual de lamento–foto–promesa–olvido. Porque Muriel no es un caso aislado, sino un síntoma. Y porque cada templo, torre, puente, tapia histórica o retablo que se degrada no es un problema para las instituciones: es una pérdida irreparable de capital cultural, social y económico para el territorio.

La conservación preventiva: lo sensato antes de lo heroico
Cuando un bien cultural llega a la emergencia, todo se vuelve más caro, más difícil y más traumático. La restauración heroica emociona, pero es la conservación preventiva la que salva patrimonio de verdad: mantenimiento periódico, seguimiento de patologías, control de humedades, revisión de cubiertas, drenajes, fábricas, carpinterías… y, sobre todo, decisiones a tiempo.
La información publicada estos días habla de humedades como hipótesis, de inspecciones recientes y de signos previos percibidos por quienes conocen el edificio desde dentro.
Eso nos conduce a una pregunta de fondo: ¿tenemos en la provincia un sistema suficiente, estable, dotado y transparente de prevención, monitorización y mantenimiento del patrimonio?

Conservación participada: escuchar al territorio, sumar inteligencia
La protección del patrimonio no puede descansar únicamente en expedientes, visitas puntuales o reacciones tras un siniestro. Necesita comunidad. Vecinos, párrocos, técnicos, asociaciones, universidades, profesionales del hábitat y del turismo, voluntariado local… son los ojos cotidianos que detectan cambios, alertan de riesgos y ayudan a priorizar.
La propia cobertura mediática refleja cómo las advertencias y la percepción social del deterioro estaban ahí. Por eso defendemos una conservación preventiva y participada, con canales claros para comunicar incidencias y con respuesta institucional ágil. No hablamos de sustituir a los técnicos: hablamos de multiplicar la capacidad de detección temprana y de corresponsabilizarnos.

Patrimonio: recurso estratégico para dinamizar la provincia
Valladolid no es solo una capital y sus ejes logísticos. Es también una red de pueblos con un patrimonio extraordinario (románico, mudéjar, renacentista, barroco, industrial, paisajístico…) capaz de generar actividad económica, orgullo local, cohesión social y oportunidades de empleo ligado a oficios, turismo cultural, educación y economía creativa.
Cuando un monumento se cae, el daño es doble: cultural y territorial: se pierde identidad, pero también se pierde atractivo, relato, potencial de visitas, de proyectos educativos y de inversión. Y lo que se abandona hoy, mañana cuesta el triple… si es que se puede recuperar.

Lo que pedimos y ofrecemos desde la Asociación
A raíz del derrumbe de Muriel de Zapardiel, proponemos un paquete de medidas realistas para la provincia:

  1. Plan Provincial de Conservación Preventiva (templos, arquitectura tradicional, patrimonio civil y bienes muebles), con calendario anual de revisiones y mantenimiento.
  2. Mapa de riesgos y prioridades (humedades, cubiertas, movimientos, patologías estructurales) con criterios públicos y revisables.
  3. Transparencia y trazabilidad: publicación de informes básicos de inspección y actuaciones (qué se vio, qué se recomendó, qué se ejecutó y cuándo).
  4. Canal participativo de alertas (simple y accesible) para que ayuntamientos y ciudadanía comuniquen incidencias con respuesta técnica rápida.
  5. Fondo estable para mantenimiento (no solo para grandes obras), porque la prevención necesita presupuesto pequeño pero constante.
  6. Protocolos claros entre propietarios y administraciones (Iglesia, Junta de Castilla y León, Diputación de Valladolid y ayuntamientos): responsabilidades definidas, plazos y coordinación.
  7. Programas de formación local en conservación básica, detección de patologías y buenas prácticas (para responsables municipales, voluntariado y agentes turísticos).
    Y, junto a lo que pedimos, también ofrecemos colaboración: nuestra Asociación está para sumar esfuerzos, para tender puentes, colaborar y activar una conversación provincial madura: la del patrimonio entendido como infraestructura cultural del territorio.

Muriel como punto de inflexión
Reconstruir será necesario, investigar causas, también, pero lo verdaderamente importante es que Muriel se convierta en un antes y un después: el momento en que asumimos, por fin, que el patrimonio no es una carga administrativa, sino una oportunidad. Y que cuidarlo no es un lujo: es una política pública esencial para la vida y el futuro de nuestros pueblos.
Que no tengamos que volver a mirar los escombros para recordar lo evidente.

Asociación por el Patrimonio de la provincia de Valladolid

Nos gusta el TAC pero así no

Ayer con motivo de una actuación del Festival Internacional TAC que se lleva a cabo en la ciudad de Valladolid, nos vimos sorprendidos con una actuación en la torre de la Iglesia de Santa María la Antigua ,un edificio protegido como BIC

Esto nos parece una irresponsabilidad para con el patrimonio de la ciudad. Si se han pedido los permisos y se tiene la autorización de la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, nos sigue pareciendo un error. Si no se ha pedido, una negligencia que muestra que no hemos aprendido nada de lo sucedido en la Iglesia de la Vera Cruz .

No nos gusta el mensaje que se transmite con estas imágenes que sin dudar de la pieza escénica y su calidad, no puede ser modelo para la sociedad que los bienes patrimoniales protegidos puedan ser objeto de prácticas que no son acordes al cuidado y prevención patrimonial. Luego nos llevaremos las manos a la cabeza si un turista se sube al acueducto de Segovia y se daña alguna piedra o en otro sitio les da por colgarse de una columna para hacer una foto mejor

Nos parece una autentica irresponsabilidad y poner en riesgo de forma innecesaria un legado patrimonial que hemos heredado.
Desde esta asociación, seguimos demandando mas educación patrimonial y mas prevención para que no pasen estas cosas, así como más cuidado con el legado patrimonial recibido.

Texto integro de la intervención en pleno municipal 11-10-2024 sobre la Iglesia de la Vera Cruz

Buenos días, Sr. Alcalde, señoras y señores concejales:

Desde la Asociación por el Patrimonio de Valladolid, agradecemos la oportunidad  de poder participar en este pleno,  del cual,  agradecemos también  que   se   haya   considerado  su   celebración,  en   virtud  de   la transparencia y de  la  necesidad de  esclarecer los  hechos referidos  al colapso de la cúpula de la Iglesia Penitencial de la Vera Cruz.

Unos  hechos que  han  dado  lugar  a  un  desastre patrimonial sin precedentes, en lo que llevamos de siglo  en la ciudad  de Valladolid. Unos hechos que  no vienen  sobrevenidos por una  acción física  externa, como puede ser un desastre natural, o cualquier suerte de accidentalidad. En el caso de  la Iglesia de  la Vera Cruz y el colapso de  su  cúpula, a  la naturaleza de un bien patrimonial de 1595, con sus desgastes estructurales y la fragilidad con el paso de los siglos, hay que añadir un cúmulo de errores y negligencias que bien se pueden incorporar en la minuta de la propiedad del bien inmueble y de la administración pública responsable, en este  caso el Ayuntamiento de Valladolid.

Estamos ante  un bien,  la Iglesia de la Vera Cruz, que  carece de la máxima  figura de  protección jurídica:  Bien de  Interés Cultural  (BIC). Sin embargo, todo el bien y su área  perimetral, se integran en él área  Ochavo- Platerías,  con  figura  de  protección  BIC.  Es  por  ello,  por  lo  que  esta asociación ha  insistido  en  sus  diferentes comunicados públicos en  dos cuestiones:

–     ¿Cómo  puede  ser,  por parte  de  la propiedad,  que  no  se haya solicitado la declaración de BIC de la Iglesia de la Vera Cruz, ante la naturaleza del propio bien inmueble y su relevancia histórica, monumental e identitaria?

–     ¿Cómo  se permite  por parte del  Ayuntamiento  de  Valladolid  el inicio de las obras con una Declaración Responsable de Obras y Usos  (DROU)?

Respecto a la primera  pregunta, queremos incidir en que  los filtros para  el inicio de  la obra  de  restauración, siendo  BIC hubieran sido  más rigurosos  y selectivos por parte  de la administración competente, en este caso la Junta  de  Castilla  y León, a través  de  la Comisión  Territorial de Patrimonio. Con el filtro BIC, la obra no se hubiera iniciado en precario. Queremos decir “en precario” porque hemos observado las fotografías que se hicieron públicas a posteriori del siniestro, con los bienes muebles del interior del templo sin una mínima protección: Algo escandaloso.

¿Alguien  con  un  sentido de  responsabilidad  patrimonial  hubiera permitido tal descuido? Mal por la propiedad. Muy mal. Mal por la empresa ejecutora.  Muy  mal.   Mal  también,  muy  mal,   por   la  administración garantista,  el  Ayuntamiento  de  Valladolid.  Señoras, señores,  con  una Declaración Responsable de  Obras  y Usos,  se  hacen las  reformas, por ejemplo, de las viviendas, y sus propietarios particulares son responsables de preservar sus muebles, bienes y enseres.

¿Cómo se puede permitir dejar al descubierto el conjunto escultórico de la Iglesia de la Vera Cruz y sus retablos?

Los daños  de  la Vera Cruz se trasladan  también  al exterior  del templo. Es  evidente  la  amputación  del  paisaje   visual  del  conjunto histórico y monumental de  la  calle   Platerías. Un paisaje inalterable durante siglos, y que ha formado  parte  del legado identitario  secular de la ciudad  de Valladolid. Un colosal planteamiento urbanístico del s. XVI, con el  eje  de  Platerías reconocido en  el  s.XX como  BIC. La propia  Ley de Patrimonio  de Castilla  y León, competente en la materia, recoge  faltas  y

sanciones en las infracciones que  den  lugar a la destrucción parcial  del patrimonio protegido, como es el caso que nos ocupa.

La ciudadanía de Valladolid, se ha visto perjudicada, en sus señas de identidad, por la desaparición de la cúpula y linterna de la Vera Cruz. Bastante daño  se ha hecho ya al patrimonio de Valladolid a lo largo de la historia, para que en pleno siglo XXI sigamos mirando hacia otro lado.

Con este escenario imprudente, y carente de prevención, nos preocupa el futuro de las dotaciones económicas con fondos públicos destinadas a  la  conservación y restauración del  patrimonio monumental y religioso de la ciudad.  En el caso de la Iglesia de la Vera Cruz se han recibido 150.000 euros de la Junta de Castilla y León. A la vista está, que  el mantenimiento de  estos bienes no  puede estar en  manos ajenas a  especialistas en  conservación y restauración patrimonial. No pueden quedar en manos de una propiedad que no hace  bien los deberes, y una administración local descuidada en las concesiones de permisos, o la paralización de las obras  en virtud de  sus  propios  y rigurosos  criterios técnicos. Por ello, proponemos un Plan Patrimonial  para la ciudad  de Valladolid,  con  especial recelo  en el patrimonio vinculado  a la Semana Santa. Si la apuesta del Ayuntamiento de Valladolid es firme con la Semana Santa, con incrementos de hasta 60.000 € en su promoción en el presente ejercicio,  no menos firme debe  ser  la apuesta por  la prevención de  los daños patrimoniales en conservación de los bienes muebles e inmuebles de  propiedad privada  vinculada a  la Iglesia y a  las  Cofradías. Un plan riguroso, con un modelo preventivo de gestión patrimonial. Un modelo con inspecciones técnicas periódicas y un seguimiento de todos los bienes muebles e inmuebles por personal de alta cualificación en conservación y restauración. Esto no restaría capacidad para disponer de un mayor registro de bienes patrimoniales protegidos con la máxima figura de protección, el BIC. Esto sí haría “Marca de Ciudad”.

Este   plan   sí  permitiría   dinamizar   el  sector  de   la  conservación patrimonial como nicho de empleo estable y por lo tanto una nueva fuente de riqueza  con retorno. Lo que se gastan en la gestión  y reposición de un desaguisado como el de la Vera Cruz, tendría una mayor amortización en la ciudad con un plan preventivo.

Con  un  plan  preventivo  de  naturaleza patrimonial,  y con  mayor protección, los propietarios se verán obligados a lo que  les corresponde: Administrar con rigor y con responsabilidad su propio patrimonio.

Hagamos un ejercicio de reflexión, aprendamos de los  errores, hagamos políticas preventivas y educativas en materia  patrimonial y depuremos responsabilidades, como en el caso que hoy nos ocupa.

Buenos días y muchas gracias

Asociación  por el Patrimonio  de Valladolid. Valladolid, 11 de octubre de

2024